El futuro de la eficiencia energética: 7 tendencias que están marcando el sector

La eficiencia energética sigue siendo una de las palancas más determinantes para que empresas y países avancen hacia un modelo más sostenible, sin perder competitividad económica por el camino. Repasamos siete tendencias que están marcando el rumbo del sector y que conviene tener en el radar.
1. Inteligencia Artificial
La IA sigue ganando peso en el sector energético gracias a su capacidad para analizar datos, predecir demanda, optimizar redes y detectar ineficiencias que de otro modo pasarían desapercibidas. Aun así, la adopción real todavía tiene recorrido: según el estudio EnergIAbySmarkia, realizado con GFK, solo una minoría de empresas aprovecha hoy todo el potencial de la IA aplicada a la energía, lo que deja bastante margen de mejora para los próximos años.
2. Certificados de Ahorro Energético (CAE)
Los CAE permiten monetizar el ahorro energético conseguido al implementar medidas de mejora, y siguen consolidándose como una palanca de reindustrialización y cumplimiento de objetivos climáticos en España. La Asociación Nacional de Empresas de Servicios Energéticos (ANESE) sigue impulsando el sistema activamente: en 2026 ha publicado ya la séptima edición de su Guía de Tecnologías para el Ahorro y la Eficiencia Energética, con más de 30 fichas tecnológicas y decenas de casos de éxito, buena parte de ellos proyectos CAE. Es un mecanismo a seguir de cerca para cualquier empresa que quiera rentabilizar sus inversiones en eficiencia antes de que el sistema llegue al final de su vigencia, prevista para 2030.
3. Mercados de flexibilidad
El equilibrio entre oferta y demanda energética sigue siendo un reto de fondo, y los mercados de flexibilidad son una de las respuestas más prometedoras: permiten que los consumidores cedan excedente de energía a la red a cambio de incentivos económicos. En España, este ámbito ha dado pasos regulatorios relevantes con el Real Decreto 88/2026, que introduce la figura del agregador independiente y sienta las bases para que consumidores y generadores distribuidos participen de forma activa en los mercados eléctricos y de balance. Es un desarrollo a vigilar de cerca en los próximos años, también en otros mercados donde avanzan mecanismos similares de respuesta a la demanda.
4. Digitalización, análisis de datos y automatización
Estas tres herramientas, potenciadas por la IA, siguen ganando terreno porque permiten recopilar y procesar grandes volúmenes de datos, ofreciendo una visión detallada del consumo y detectando ineficiencias en tiempo real. En este contexto, los sistemas EMS se consolidan como una solución clave para avanzar hacia objetivos de descarbonización, aunque la inversión en esta área todavía no es mayoritaria entre las empresas, lo que sugiere que el despliegue real todavía está por delante de la adopción.
5. Energías renovables y almacenamiento
Los avances en almacenamiento, baterías de ion-litio, hidrógeno verde, sistemas de gestión de degradación de baterías, siguen resolviendo uno de los grandes retos de las renovables: su intermitencia. En España, el PNIEC 2023-2030 fija un objetivo del 81% de generación eléctrica renovable para 2030, con 160 GW de potencia renovable instalada y 22,5 GW de capacidad de almacenamiento, una combinación que da una idea de la escala de inversión que se espera en esta década.
6. Modernización de infraestructuras y edificios inteligentes
La proporción de empresas con sistemas realmente integrados para hacer de sus edificios espacios inteligentes sigue siendo baja, según distintos informes del sector, lo que deja una oportunidad clara de mejora en eficiencia y seguridad de las instalaciones. Aquí la IA y las plataformas de gestión energética como Smarkia tienen un papel central, integrando en un mismo sistema la monitorización, el análisis y el control de los edificios.
7. Ciberseguridad
A medida que las infraestructuras energéticas incorporan más tecnología conectada, también crecen los riesgos asociados a ciberataques. Proteger una industria tan estratégica como la energética implica garantizar la continuidad del suministro, la integridad del sistema y la privacidad de los usuarios, y es un ámbito que seguirá ganando peso en la agenda de cualquier operador energético.
Estas siete tendencias comparten un mismo hilo conductor: la combinación de más datos, más automatización y objetivos climáticos más ambiciosos está obligando al sector a modernizarse más rápido que nunca. Las empresas que se anticipen, apoyándose en tecnologías como la IA y sistemas de gestión energética, estarán mejor posicionadas para afrontar los retos de descarbonización, intermitencia y optimización que vienen por delante.
