Inconformistas por naturaleza. 15 años demostrando ahorro a nuestra manera.
Nuestra filosofía se basa en no aceptar jamás que ser más eficiente signifique reemplazar por completo lo que ya funciona. Smarkia convierte las instalaciones en autónomas, transformando el despilfarro energético en valor a largo plazo para las empresas más exigentes del mundo.

Crecí en León, una pequeña ciudad en el norte de España, lejos de cualquier polo tecnológico innovador. Entre mis recuerdos de infancia está jugar al escondite con mi hermano en la fábrica de contadores eléctricos que dirigía mi padre.
La energía estaba presente por todas partes, y mi padre se ocupaba de que así fuera: siempre que podía nos llevaba a ver algo relacionado con ella. Hay un evento en concreto que nunca olvidaré. Debía de tener unos diez años, a mediados de los ochenta, cuando una exposición itinerante pasó por la ciudad a bordo de un tren. Iba de ciudad en ciudad, y cada vagón estaba dedicado a una fuente de energía distinta (solar, eólica, hidráulica...), con maquetas que explicaban el funcionamiento de cada una de ellas y pegatinas con las que forré mi carpeta del colegio.
Aquellos contadores eran instrumentos precisos pero muy básicos. Te decían cuánta energía habías consumido, pero nunca cómo, cuándo ni dónde. Afortunadamente, hoy podemos desglosar esos datos para saber exactamente cuál es nuestra huella energética. Aunque los datos sin contexto nunca son suficientes, hay que saber interpretarlos. Esa ha sido mi misión durante los últimos treinta años, y que me llevó a crear Smarkia.
El inconformismo siempre ha marcado mi rumbo. Cuando una multinacional compró la compañía de mi padre, yo acababa de empezar la universidad. Entonces creamos nuestra propia empresa, dedicada a distribuir sistemas de medida y control. Así fue como conocí el mundo del emprendimiento de primera mano. Desde dentro, veía las limitaciones de las grandes multinacionales del sector; simplemente no innovaban al ritmo que demandaban los clientes. Por eso, tras la crisis de 2008, con la aparición de la nube y el SaaS hacia 2011, supe que había llegado el momento de hacer las cosas a mi manera.

El inconformismo siempre ha marcado mi rumbo.
Hacer las cosas a mi manera significaba dedicarme a algo donde sintiese que mis ideas tenían un impacto real. Quería estar cerca de las personas que gestionan la energía, facilitarles su trabajo y acabar con el despilfarro silencioso de energía que pasa desapercibido a su alrededor, día tras día.
Crecer así, aprendiendo lo que de verdad significa la energía, me inculcó los valores que hoy impulsan Smarkia: trabajo duro, honestidad y esa misma vena inconformista; cuestionarlo todo y no rendirse nunca.
Nuestros competidores, grandes multinacionales de la gestión energética, tienen soluciones impresionantes, aunque nunca he creído que la clave esté solo en el software. Lo que ofrece Smarkia es mucho más genuino que cualquier tecnología: hacemos nuestros tus objetivos y lo damos todo, codo con codo, para ayudarte a alcanzarlos.
Eso, para mí, es el verdadero compromiso.
Fundador y CEO
Nuestra historia
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2011
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2013
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2018
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2021
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2022
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2025
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2026
Nuestra misión
Ahorrar a nuestros clientes mil millones de euros al año en energía.
Y reducir sus emisiones asociadas. Un futuro construido paso a paso, instalación a instalación.



