Cómo ahorrar energía en tu comunidad de vecinos: 3 consejos prácticos

Cómo ahorrar energía en tu comunidad de vecinos: 3 consejos prácticos

Si formas parte de una comunidad de propietarios, o la administras, sabes que la factura energética suele ser una de las partidas más pesadas del presupuesto, junto con la limpieza o el mantenimiento. Antes de intentar reducirla merece la pena revisar tanto los contratos de suministro como los hábitos de consumo del edificio.

Vamos con tres áreas donde suele haber más margen de ahorro.

1. La caldera central

Si tu comunidad cuenta con caldera central, sustituir un equipo antiguo por uno más eficiente puede suponer un ahorro notable en calefacción y agua caliente. Además, desde la aprobación del Real Decreto 736/2020, los edificios con instalaciones térmicas centralizadas deben contar con sistemas de contabilización o reparto individual de consumos, salvo excepciones (edificios en las zonas climáticas más cálidas, o casos en los que la inversión no se recupere en cuatro años). El incumplimiento puede acarrear sanciones de entre 1.000 y 10.000 euros, así que conviene revisar si tu comunidad ya cumple con esta obligación.

Más allá de evitar la sanción, repartir el gasto según el consumo real de cada vivienda suele fomentar un uso más responsable de la calefacción, algo que termina traduciéndose en ahorro para todos.

2. El aislamiento del edificio

Un aislamiento deficiente es una de las principales causas de pérdida energética en los edificios residenciales españoles, buena parte de los cuales se construyeron antes de que existieran exigencias mínimas de eficiencia. Mejorar el aislamiento de fachadas, ventanas y cubiertas no solo reduce el gasto en calefacción y refrigeración, también mejora el confort, reduce el ruido exterior y evita problemas de condensación y humedad.

3. La iluminación de las zonas comunes

Sustituir la iluminación convencional por tecnología LED en portales, escaleras y garajes suele traer un ahorro considerable desde el primer recibo, gracias tanto a su menor consumo como a su vida útil mucho más larga. Si además se instalan detectores de presencia en esas zonas, el ahorro se incrementa todavía más, ya que las luces solo estarán encendidas cuando realmente hace falta.

Un extra: monitorizar el consumo

Con estas tres medidas identificadas, el último paso es poder verificar que realmente están funcionando. Un sistema de monitorización energética permite al administrador de fincas conocer en tiempo real cómo se comporta el consumo del edificio, detectar despilfarros y comprobar si las medidas implementadas están dando el resultado esperado, sin tener que esperar a la siguiente factura para descubrirlo.

Con estos tres puntos de partida (caldera, aislamiento e iluminación) y un poco de seguimiento, cualquier comunidad de vecinos puede reducir su gasto energético de forma notable y, de paso, cumplir con la normativa vigente sin sobresaltos.