Energía renovable en España: dónde estamos hoy y por qué gestionar bien tu consumo

Las energías renovables llevan años ganando terreno en España, y no es casualidad. Son fuentes limpias, prácticamente inagotables y cada vez más competitivas en precio, lo que las convierte en una pieza clave tanto para reducir la dependencia energética como para avanzar hacia un modelo productivo con menos emisiones.
Los datos más recientes confirman esa tendencia. Según el informe de renovables de Red Eléctrica, en 2025 las energías renovables alcanzaron el 55,5% de la generación eléctrica en España, una cifra que sube al 56,6% si se suma la estimación del autoconsumo. La eólica fue la tecnología líder del mix, seguida de cerca por la fotovoltaica, y en términos de potencia instalada las renovables ya representan cerca del 69% del parque generador español (70,5% contando el autoconsumo). Son los mejores registros históricos del sistema eléctrico español hasta la fecha.
Este crecimiento no es solo una buena noticia ambiental. Cuanto mayor es el peso de las renovables en el mix, menor tiende a ser el precio mayorista de la electricidad, ya que es la única fuente que, cuando aumenta su producción, tira del precio hacia abajo en lugar de encarecerlo. Para cualquier empresa con un consumo eléctrico relevante, esto se traduce en una oportunidad real de reducir costes a la vez que se avanza en sostenibilidad.
Las administraciones públicas llevan tiempo sumándose a este movimiento. Cada vez son más los ayuntamientos españoles que contratan su suministro eléctrico con comercializadoras certificadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que garantiza que la energía suministrada procede al 100% de fuentes renovables. Esta apuesta suele venir acompañada de otras medidas de movilidad y eficiencia urbana, como el impulso al transporte público eléctrico en varias ciudades españolas.
El sector privado tampoco se queda atrás. Grandes compañías internacionales llevan años comprometidas con cubrir buena parte de su consumo con energía renovable, y ese impulso se ha extendido a empresas de sectores muy distintos. En España, por ejemplo, cadenas hoteleras como NH han apostado por certificaciones de gestión energética como la ISO 50001 como parte de su estrategia de sostenibilidad.
A nivel global, el reto sigue siendo enorme: todavía hay cientos de millones de personas sin acceso a la electricidad, y garantizar ese acceso sin disparar las emisiones exige acelerar tanto la producción renovable como la eficiencia en el consumo. Hace años, países como Portugal o Costa Rica demostraron que era posible sostener su demanda eléctrica solo con fuentes renovables durante días enteros, unos hitos que en su momento sirvieron de referencia para el resto del mundo y que hoy son mucho más habituales gracias al avance de la tecnología.
Smarkia ha formado parte de este camino desde hace tiempo, participando por ejemplo en proyectos europeos de eficiencia energética urbana como Remourban, aportando su plataforma de gestión y medición para ciudades como Valladolid.
Más renovables en el mix es una gran noticia, pero solo se traduce en ahorro real si la energía se gestiona bien. Monitorizar el consumo, detectar desviaciones y actuar sobre ellas en tiempo real es lo que permite que una empresa aproveche de verdad esta transición, en lugar de limitarse a observarla desde fuera.
