Olas de calor: cómo afectan al consumo energético de las empresas

Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, y sus efectos van mucho más allá de lo evidente. Además de sequías, mayor riesgo de incendios forestales o menor producción agrícola, tienen un impacto directo y creciente en el consumo energético y, por tanto, en los costes de las empresas. Como todo apunta a que este fenómeno va a seguir intensificándose, conviene entender bien cómo afecta y qué se puede hacer al respecto.
¿Qué es exactamente una ola de calor? Se suele definir como un episodio de varios días consecutivos en los que un porcentaje relevante de las estaciones meteorológicas de una región registra temperaturas máximas muy por encima de lo habitual para esa época del año. Se trata de un fenómeno cada vez más frecuente: si en Europa la primera gran ola de calor extrema se vivió a principios de los 2000, desde hace ya varios años se repiten prácticamente cada verano, y algo similar ocurre en buena parte de Estados Unidos, especialmente en estados con climas más cálidos.
¿Cómo afectan las olas de calor al consumo energético? Por un lado, se dispara el uso de sistemas de refrigeración (aire acondicionado, ventilación) tanto en oficinas como en plantas industriales. Por otro, muchos equipos industriales necesitan trabajar más para mantenerse dentro de sus rangos de temperatura recomendados, lo que incrementa el consumo de forma notable durante los picos de calor. Ese aumento de la demanda eléctrica también se traduce, indirectamente, en un incremento de las emisiones asociadas a la generación de electricidad, especialmente en sistemas que todavía dependen de fuentes no renovables para cubrir los picos de consumo.
¿Cómo reducir el impacto de las olas de calor en el consumo energético? Las organizaciones necesitan herramientas que les permitan controlar sus consumos en todo momento, también ante factores externos como una ola de calor. La energía destinada a climatización puede tener un peso muy relevante en los periodos de máxima demanda, y con veranos cada vez más calurosos, es razonable esperar que esa presión siga aumentando en los próximos años.
Por eso resulta clave introducir soluciones que ayuden a mejorar la eficiencia energética y a reducir el consumo sin renunciar al confort. En Smarkia trabajamos con un sistema de gestión energética que aplica inteligencia artificial y machine learning a la climatización y a los procesos de cadena de frío. La plataforma monitoriza y analiza los datos de consumo en tiempo real, permitiendo anticipar qué demanda energética será necesaria en función de distintos factores, incluidos los meteorológicos, de forma que las empresas puedan tomar decisiones informadas con antelación en lugar de reaccionar sobre la marcha.
En casos reales de clientes que aplican este enfoque a climatización y cadena de frío, los ahorros observados llegan hasta un 20% en el consumo eléctrico asociado a climatización y hasta un 40% en cadena de frío, cifras que coinciden con lo que se observa de forma recurrente en el sector industrial y comercial. Empresas como Repsol o CBRE, ambas clientes de Smarkia, han aplicado este tipo de soluciones en sus instalaciones para ganar control sobre su consumo energético en los momentos de mayor exigencia.
Los datos son claros: cada vez tendremos olas de calor más extremas y frecuentes, tanto en España como en Estados Unidos. Por eso, en Smarkia seguimos trabajando para ayudar a las empresas a controlar su consumo energético, reducir emisiones y mantener el equilibrio entre operativa y sostenibilidad, venga el calor de donde venga.
